Y si me ocurriese a mi
Y si me ocurriese a mi supongo que de primeras no sabría muy bien que decir.
Imagino que tendría que poner cara de asustado, de no saber que será de mi, de no saber como tomarme ese asunto. Hablo de si un día me ocurriese que me dijeran que tengo cáncer. De algo. Da igual.
Esa enfermedad que supongo que nunca llega a tocarte, supongo que nunca serás el elegido...pero cuando ves a gente a tu alrededor que si han llamado a su puerta,... la cosa mosquea.
¿y que hacer entonces? Salgo del médico, seguro que iría con mi mujer, se hubiese echado a llorar aunque hubiera intentando aguantar los gemidos por todos los medios, hasta que reventase. Ya somos dos los que sabemos que llevaremos el cáncer con nosotros. Montaríamos en el coche y no se si iría a mi casa a pensar simplemente o si me daría por ir al monte, bajo un árbol, a simplemente mirar el horizonte, a contemplar el mundo.
Quizás buscando una respuesta, mirando al cielo abierto a veces encontramos respuestas, pero dudo mucho que fuese capaz de verlas en ese momento. Pero por lo menos me relajaría, inspiraría fuertemente, y tragaría aire fresco, como preparándome para salir a un nuevo reto en la vida. Sería como una fase de preparación para un nuevo salto, para un nuevo desafío.
Abrazaría a mi mujer y seguramente la consoláría, y me diría a mi mismo, "te ha tocado". Maldeciría todo cuanto me hubiese ocurrido en la vida, y ante tanta pregunta sin respuesta, finalmente me desbordaría y lloraría.
Luego daríamos un paseo, por un camino, agarrados de la mano y pensando como plantearnos esta nueva vida. ¿como se lo diríamos a mis padres? ¿a la familia? Decidiría decírselo primero a mis hermanos, a los dos juntos, les diría "chicos esto es lo que hay, me ha tocado", y les advertiría que mejor no le digan nada a los papás, ya son mayores, de qué les vale volver a sufrir, ¿qué necesidad tienen?
Y a partir de ahí, compaginando el tratamiento creo que no me quedaría en mi casa. Sería el momento de arriesgar por primera vez en mi vida, de quizás, poder plantearme una excedencia en el trabajo, de olvidarme de la necesidad de trabajar para vivir, y de comenzar a vivir.
Entonces sería cuando saldría de mi comodidad, de renunciar a nada y a todo, de hacer lo que mi cuerpo me permitiese, haría el amor tanto como me dejasen los dolores, recorrería España en buscar de la esencia de mi espíritu, de una nueva vida, de recorrer caminos entre pueblos, lo que siempre he soñado, de ser un nómada, de ser un explorador de mi mismo. Haría el Camino de Santiago, la Ruta de la Plata, si pudiera..., aprendería todo lo que mi cabeza fuese capaz de asimialr, todo lo que siempre me había fascinado, crecería con mi mujer, tendría prisa por vivir, tendría prisa por parar el tiempo y por seguir disfrutando lo que la vida me ofrece, por seguir buscando superaciones; me marcaría nuevos retos, aquellos que harían mantenerme vivo....o quizás olvidarme de lo que me pasa por dentro....¿¿sería una huida??
Y me quedaría pensando. Y me jodería llegar a pensar, que quizás es ahora cuando estoy atrapado en una verdadera enfermedad, atado por el trabajo, por la rutina diaria, por el ritmo que la sociedad me impone, por no disponer de mi tiempo para mi, para disfrutar de lo que quiera, sino atado a unas pulsaciones que la vida y que esta sociedad te marcan.
Quizás vería entonces que antes estaba enfermo y que ahora sería cuando estaba sano, porque mi espíritu recobraría la vida, una vida que quizás antes nunca había tenido.
Y resultaría paradójico que cuando la sociedad determina que estás enfermo es cuando realmente te sientes....vivo.
Curioso.



